miércoles, 5 de septiembre de 2012

Tango - Fernando Rosales


El rugido insoportable del encelo encerrado
trona en el cielo de su templanza libertaria
es y está siendo remanso enfurecido enrejado,
no ver la flor, que despierta silenciosa la luz del sol
calma en las mañanas de las afueras, las plazas.

Lo traicionó un buche por tres papeles,
Adentro cuenta las penas su inocencia apaleada
El miedo que se adueña en los sueños sin saber despertar.

Dios que tira “palomas” a los pinta de abajo,
las frescas brisas no alivian el miedo de ser bien amado
la mente que engaña, cuelga del pasado el mate cocido
cadenas de culpas por llevar soles negros y una penacapital.

Insomnes sentidos se oscurecen,
llegan distintos destinos que se unen

déjenlos soñar espadas y serpientes,
incubar tiempos fríos guardados,
emborrachar al cerebro con “pajaritos”
bailar con los muertos la danza del entierro.