miércoles, 19 de septiembre de 2012

Así en la Tierra como en el Cielo - Mauricio Absalón

Tomé el antibiótico y no pude escuchar
el clamor agónico de cien mil bacterias.
¿Supiste del millón de soles en Japón?

¿Más medicina? ¿Estás sano ya?

Era un niño cuando premié a las hormigas;
terrón de azúcar, maná.
Del tamaño de mi padre al castigarlas;
lupa, sol, Sodoma.
Subió a mi mano, una,
insignificancia arrojada al viento.
Desdén de la mano que bosqueja
el éxodo humano en brazos de galaxia
o huracanes que arrastran insectos.

De tu hijo predilecto en expiación
el libro recogió mal la última duda
sé, porque esas cosas se saben,
que en verdad preguntó:
Padre, ¿por qué me hiciste tan pequeño?