jueves, 25 de febrero de 2010

El gato en Alemania 3 - Rubén della Sera

Con la mente en Olivos
el gato se montó al milqui.
Los pies aplastando pedales,
mientras las manos
martillaban el volante.
Y no era él quien conducía
“estoy sola”
le había dicho
y la perspectiva de aquel sillón
enfrentado a la puerta de calle
hacía que el deseo lo aguijoneara:
“más rápido, gato, más rápido”.
La Panamericana devoró el Fiat
y lo escupíó en bajada Ugarte.
El “aquí estoy, amor”,
lo presintió de esa boca preparada
tras el muro, justo,
justo antes de que le abriera la puerta.
La batalla cobró embrujo
al conjuro del toma y daca
y entonces,
tronando en silencio,
por enésima vez,
el sillón los atrapó.

1 comentario:

ingrid dijo...

qué hermoso por favor!!! saludámelo a este poetazo! plis