sábado, 30 de agosto de 2014

La primera foto de Hitler - Wislawa Szymborska

Y ¿quién es ese muchachito de abrigo desparejo?
Ese es el bebito Adolfo, el varoticito de los Hitler!
¿Llegará a ser doctor en Derecho cuando sea grande?
¿O un tenor en la ópera de Viena?
¿De quien es esa manecita, de quién esa orejita, ojitos y naricita?
¿De quién esa barrigtiita llena de leche? simplemente no lo sabemos
¿del editor, el doctor, el comerciante, el sacerdote?
¿Por dónde van a deambular con el tiempo esos cielitos?
¿Cerca de un jardín, una escuela, una oficina, una novia?
¿De la hija del burgomaestre, tal vez?
Precioso angelito, solcito de mami, pancito de miel.
Mientras estaba naciendo, hace un año,
no había ninguna escasez de señales en la tierra y cielo:
el sol de la primavera, geranios en las ventanas,
la música del organillo en el patio,
una fortuna venturosa envuelta en papel rosado.
Justo antes del trabajo de parto, el fatídico sueño de su madre.
Ver una paloma en sueños significa buenas noticias
-si es apresada, presagia la llegada de un huésped muy esperado-.
Toc, toc, ¿quién anda allí?, es el corazoncito de Adolfo que golpea.

Un pequeño chupete, pañal, sonajero, babero,
nuestro robusto chiquito está bien, gracias a Dios y tocando madera,
es igualito a sus padres, como un gatito en una canasta,
como la criatura de cualquier álbum familiar.
Shhh, no empieces a llorar, dulce,
la cámara va a gatillar desde abajo del manto negro.
Atelier Klinger, Grabenstrasse, Braunen.
Y Braumen es un pueblo chico pero respetable
-negocios honestos, vecinos corteses,
aroma de masa de levadura, de jabón gris-.
Naclie escucha los aullidos de los perros o los pasos del destino.
Un profesor de Historia se afloja el cuello de la camisa
y bosteza frente a su tarea.