lunes, 26 de noviembre de 2012

La otra vida — Cristian Cano

En las horas que el gato desfila coqueto, quedan las aguadas y los ventanales entreabiertos, las cortinas adentro de cajas y los vasos vacíos. Se va. Maullando, me deja. Siento tu otra vida en las células de tu recuerdo. Te cuento, en mi silencio, el chocar de ecos cenicientos y el fuego del último abrazo. La soledad que engarza los corazones callados.