lunes, 12 de noviembre de 2012
Miles Davis – Héctor Ranea
feio
un horizonte un cuerpo en el aire
el aire salobre de una mañana con sangre en el alba
el sueño del cuerpo que se escapa
y el sol que todavía no aparece
santuario
el viento mece la espuma donde camino
el universo en una burbuja
el tiempo en una pálida piel que explota
la danza del faraón
un ojo que me mira desde la mano de alguien
el nilo dorado se curva en mi ansia por nadar
la risa de un faraón que baila sobre el agua
brebaje de las brujas
no tengamos el gato de ojos glaucos
no tiñamos el gato negro de ojos amarillos
el solitario silencio no embruja al que bebe
de tus ojos
clave española
toma el tren para correr con el toro que lo empuja
baja el vidrio de su ventana el aire lo desordena todo
va el tren viene el tren vuela el tren silencio sin tren
el toro murió en una arena él en la otra orilla
voodoo
la ruta la escalera el aire necio que no entra
en los pulmones secos los oídos secos los ojos secos
la música que sujeta el hilo que sujeta el hombre
que quiere ser muñeco la risa que quiere ser costura
El Autor: Héctor Ranea
Miro la fogata y otros dos poemas - Alejandra Leticia Taylor
1
Miro la fogata
y las curvas azules del espiral
hacia el Principio.
Las cenizas resisten el baile...
Todo cae.
2
Llegas,
desde lo imposible
por ardientes caminos.
Llegas...
desesperadamente a mí.
3
Sólo miradas y latidos que luchan.
Al final, la vida se reduce a lo etéreo,
a una gota de miel...
y mi mundo,
a una luciérnaga en la noche.
La Autora: Alejandra Leticia Taylor
sábado, 3 de noviembre de 2012
Temporal - Fernando Andrés Puga
Hoy se oye tu suspiro
y resuena tan alto
que es desolado manto
el aire de tu espanto
Hoy sí que te has reído
y te has reído tanto
que es cascada de llanto
tu risa en el asfalto
Y te irás por ahí
a burlar otros cielos
A cortar de raíz
la gracia de otros vuelos
y dejarlos al fin
Deshechos en el suelo
y resuena tan alto
que es desolado manto
el aire de tu espanto
Hoy sí que te has reído
y te has reído tanto
que es cascada de llanto
tu risa en el asfalto
Y te irás por ahí
a burlar otros cielos
A cortar de raíz
la gracia de otros vuelos
y dejarlos al fin
Deshechos en el suelo
¡Viste, que linda tardecita! — Cristian Cano
Domino el universo de mis próximos cinco minutos en la tardecita, entre los ásperos malvones. Sórdidos y rojamente irrefutables acentúan tu recuerdo, en el siempre nuevo alegro de abrir la puerta. Ahí, bajo las austeras insinuaciones del laurel, vivo la otra vida.
La exclusiva existencia dedicada a saber desde dónde viene esa sedienta avispa. Quiebra la luna para orbitar en titánicos trozos al cerrar con llave, y me pongo a prueba. Domino mi diminuta galaxia. La hago girar para donde se me cantan las pelotas. Aunque siempre en tu derredor. Obligadamente en tu cíclico regreso. Ahora sé, que las plantas te extrañan y que la avispa es tu amiga.
La exclusiva existencia dedicada a saber desde dónde viene esa sedienta avispa. Quiebra la luna para orbitar en titánicos trozos al cerrar con llave, y me pongo a prueba. Domino mi diminuta galaxia. La hago girar para donde se me cantan las pelotas. Aunque siempre en tu derredor. Obligadamente en tu cíclico regreso. Ahora sé, que las plantas te extrañan y que la avispa es tu amiga.
Vías De Ausencia - Gladis Lopez Riquert
¿Cómo no recordar aquellos años,
cuando la aventura vivía en el sol
que estallaba en hierros de verano,
y en el frío de julio intentando
detener la fiesta del domingo?
Nuestra niñez caminaba entre los rieles,
sobre ellos hacíamos apuestas:
El primero que cae vuelve saltando,
y no puede tocar ningún durmiente.
Durante toda una semana era nuestra
la vía entera, los pedruscos, la distancia.
Los miércoles, el tren se detenía
en la vieja estación.
Saludábamos de lejos sus chirridos, su vapor,
sus vagones y misterios y noticias.
Y la ilusión: algún día ser pasajero.
Irse. Y volver.
Llegar y verte —niña y mujer, hombre y aún niño—
trepada mano en alto en los alambres.
Y decirte por fin lo que te quiero,
lo que siempre te quise.
Pero primero nos partió el destino
empecinado con su mira en arruinar
los amores niños.
Y vos te escapaste con tu miedo
—fue algún miércoles—,
y yo te despedí con mi entereza,
esa que desde el principio de las cosas
jamás sirvió de nada.
Y poco a poco fui yo sin tu presencia:
ya no caminábamos las vías
ni despertábamos durmientes,
y ya no había ilusión por tu regreso.
¡Ay, si vieras…!
Las trochas se han cubierto de funcionarios yuyos,
de sindical vergüenza.
¡Ay, la dirigencia!
¡Cómo puede un corazón latir sin trenes!
Ninguna apuesta al amor que los convoque
al plácido andén donde soñamos.
Y ahora que la vejez
corre aún más rápido que aquel ruidoso tren
de nuestra infancia,
me atrevo a veces a mirar el campo:
busco algún aviso, algún anuncio que me diga
qué ha sido de tu vida y de mi espera.
¡Y qué será de nuestro pobre pueblo
tan lleno de fantasmas!
martes, 23 de octubre de 2012
teoría de catástrofes – Héctor Ranea
el extraño tren siguió hacia el mar
la locomotora se fundió en un par de olas azules
salpicaron vidrios y valijas
quedaron flotando los ojos de los viajeros sorprendidos
la locomotora se fundió en un par de olas azules
salpicaron vidrios y valijas
quedaron flotando los ojos de los viajeros sorprendidos
Lluvia de ausencias - Oscar Barrionuevo
otra vez la lluvia y
detrás de ella
tu nombre en cada gota.
tus veinte años,
una ilusión intacta,
una esperanza
y un tejado que vio crecernos en la piel de las siestas
y ya viejo, se ha llenado otra vez de pájaros.
Llueve, amor,
llueve en esta tarde y
el agua golpea en la galería
mojando en el recuerdo de los rostros de entonces.
Hoy ya no veremos los árboles.
Llueve, amor,
y la patria ha vuelto a estar en paz.
Tu corazón lleno de sangre no ha sido en vano.
Llueve en las montañas,
en las calles solitarias
en las huelgas callejeras
y en la soledad de mis ojos
que se han quedado,
para siempre, sin los tuyos.
Del libro: Versos extranjeros
http://poesiasyrelatosdebarrionuevo.blogspot.com
detrás de ella
tu nombre en cada gota.
tus veinte años,
una ilusión intacta,
una esperanza
y un tejado que vio crecernos en la piel de las siestas
y ya viejo, se ha llenado otra vez de pájaros.
Llueve, amor,
llueve en esta tarde y
el agua golpea en la galería
mojando en el recuerdo de los rostros de entonces.
Hoy ya no veremos los árboles.
Llueve, amor,
y la patria ha vuelto a estar en paz.
Tu corazón lleno de sangre no ha sido en vano.
Llueve en las montañas,
en las calles solitarias
en las huelgas callejeras
y en la soledad de mis ojos
que se han quedado,
para siempre, sin los tuyos.
Del libro: Versos extranjeros
http://poesiasyrelatosdebarrionuevo.blogspot.com
Tiempo muerto - Nanim Rekacz
Dedicado a mi hermano Nani Maida
que está matando el tiempo
y me pregunto:
¿será el suyo, desangrado de sueños
en ese suburbio sin salidas?
¿O el de su hembra maltratada,
cansada paridora de tiempitos futuros?
¿O será mi tiempo adolescente que he perdido
en esta madurez sin presupuesto?
Tal vez ese tiempo asesinado
sea anciano,
enfermo...
y le robe a cambio unas monedas...
Matando el tiempo, dice...
y dispara
y dispara
y dispara.
Sirenas policiales,
las manos en la espalda,
las esposas...
El suyo será ahora
un tiempo detenido...
Basural - Fernando Andrés Puga
Llueve
¡Qué novedad!
Brotaré por enésima vez.
Yuyo entre bolsas y ratas
que tu hastío con hambre arrancará de raíz.
Clarea
¿Qué le vamos a hacer?
Me despliego hacia el día.
Flor silvestre entre latas y moscas
que tu escuálido paso decapita sin ver.
No te mueras.
Volveré a crecer.
¡Qué novedad!
Brotaré por enésima vez.
Yuyo entre bolsas y ratas
que tu hastío con hambre arrancará de raíz.
Clarea
¿Qué le vamos a hacer?
Me despliego hacia el día.
Flor silvestre entre latas y moscas
que tu escuálido paso decapita sin ver.
No te mueras.
Volveré a crecer.
domingo, 21 de octubre de 2012
Amé su cuerpo entonces - Otto Raúl González
Amé su cuerpo entonces y su alma.
Su piel fue para mí la tierra firme;
la soñé como un sexto continente
no registrado en mapas todavía.
Soñé con la bahía de su boca.
Su pelo era una selva virgen
que abría su misterio mineral y oscuro.
Soñé con las ciudades de sus pechos.
Los ríos de las venas que afloran en su piel
eran rutas abiertas
a la navegación y al gozo.
Se podía viajar en su mirada.
En las blancas llanuras de sus manos
yo cultivé el maíz y buenas relaciones.
Después no pude estar sino en su cercanía.
El juicio original - André Breton & Paul Éluard
No leas.
Mira las figuras blancas que dibujan
los intervalos que separan
a las palabras de muchas líneas de libros,
e inspírate en ellas.
Dale a los demás a guardar tu mano.
No te acuestes sobre las murallas.
Retoma la armadura que te has quitado
a la edad de la razón.
Pon al orden en su lugar,
desarregla las piedras del camino.
Forma tus ojos cerrándolos.
Dale a los sueños que has olvidado,
el valor de lo que no conoces.
No prepares las palabras que gritas.
Róbale el sentido al sonido,
hay tambores velados hasta en las vestiduras claras.
Habla según la locura que te ha seducido.
Lo que encuentras
sólo te pertenece mientras tu mano está tendida.
Hazles la sorpresa de no confundir
el futuro del verbo tener,
con el pasado del verbo ser.
Al que pida ver el interior de tu mano,
muéstrale los planetas no descubiertos en el cielo.
Abstente de lo que tiene la cabeza sobre los hombros.
Regula tu marcha con la de las tormentas.
Mira la flor de la enredadera; no deja oír.
Invctus - William Ernest Henley
Fuera de la noche que me cubre,
Negra como el abismo de polo a polo,
Agradezco a cualquier dios que pudiera existir
Por mi alma inconquistable.
En las feroces garras de las circunstancias
Ni me he lamentado ni he dado gritos.
Bajo los golpes del azar
Mi cabeza sangra, pero no se inclina.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
Es inminente el Horror de la sombra,
Y sin embargo la amenaza de los años
Me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
Cuán cargada de castigos la sentencia.
Soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma.
Las cosas que uno no hace - Anónimo
¿Te acordás el día en que te pedí prestado tu auto nuevo y te lo
abollé?
Pensé que me matarías, pero no lo hiciste. .
¿Te acordás cuando te arrastré a la playa, y me advertiste que
llovería y así fue? Creí que me retarías: "Te lo dije".
Pero no lo hiciste.
¿Te acordás cuando me puse a coquetear con todos los pibes
para ponerte celoso y lo logré?
Creí que te irías, pero no lo hiciste.
¿Te acordás cuando volqué la torta de frutilla sobre la alfombra de
tu casa?
Creí que me golpearías, pero no lo hiciste.
¿Te acordás cuando me olvidé de decirte que la fiesta era de
etiqueta y apareciste en jeans?
Pensé que me abandonarías, pero no lo hiciste.
Sí. Hubo muchas cosas que no hiciste.
Sin embargo me soportaste, me amaste, me protegiste. Yo quería
resarcirte por muchas cosas cuando volvieras de Vietnam.'
Pero no lo hiciste.
Citado por Leo Buscaglia en "Living, Loving and Learning", 1982
viernes, 19 de octubre de 2012
Tres poemas - Alejandra Leticia Taylor
1
Vas quemando el aire
como fuego de vela
que quema mi aliento...
2
Dejé mi casa
mis libros,
mis plantas...
Y me extravié en la tarde,
en tu calle...
Crucé a tu vida.
3
Ocres...
En hojas sin recuerdos.
Tu voz pinta lo cercano
por el atajo de la intuición.
Mi viaje lleva tu ausencia
Sobre la autora: Alejandra Leticia Taylor
Alma - Esteban Moscarda
Alma vino corriendo
con pies de éter y alcohol.
Cuerpo derrotado en fango
de realidad rugosa.
Sobre el autor: Esteban Moscarda
Daniel Quintero
Estoy solo esta noche no es de mis dominios y tu fantasma /
como siempre leal/
me apuñala de frente
:
como siempre leal/
me apuñala de frente
:
Uyumi - Fernando Andrés Puga
Sobre este seco mar de sal
un espejismo flota sin esfuerzo
En la apacheta
una última ofrenda
antes de caer en el sol
Sobre el autor: Fernando Puga
sábado, 13 de octubre de 2012
El hombre y el universo– C. J. Severiano
El cosmos es una fiesta sempiterna del big bang
y el hombre yace limitadamente
como un punto en el tiempo.
El Hubble besa mi légamo
como claro de luna y
cuando el sol despierta
acaricia mi piel de Adán y
el universo sigue siendo una fiesta infinita del big bang
y el hombre yace limitadamente
como un punto en el tiempo.
El Hubble besa mi légamo
como claro de luna y
cuando el sol despierta
acaricia mi piel de Adán y
el universo sigue siendo una fiesta infinita del big bang
Ecce homo - Fernando Andrés Puga
Dime tú
que estás ahí escribiéndome:
¿De qué color pintas mis ojos?
¿Con qué buril se talla mi carácter?
¿Dónde aprender los trucos para andar estas selvas?
Dime tú
que harás de mí un héroe o un villano
si habrá alguien el día de mi muerte
en silencio
mirándome morir sin haber sido
más que dudas de ti
de tu deseo
arrogante de dar vida
Dime tú
que pretendes deshacer tu lado oscuro
inventándote un otro que soy yo
¿A qué viene tanta altanería
si al beber apenas una copa
caes
irremediable
en abismales fríos?
No me creas
Tú que a todos has creado
Y en todos has creído
No me creas
ni me crees
No seré
Prefiero no haber sido
que estás ahí escribiéndome:
¿De qué color pintas mis ojos?
¿Con qué buril se talla mi carácter?
¿Dónde aprender los trucos para andar estas selvas?
Dime tú
que harás de mí un héroe o un villano
si habrá alguien el día de mi muerte
en silencio
mirándome morir sin haber sido
más que dudas de ti
de tu deseo
arrogante de dar vida
Dime tú
que pretendes deshacer tu lado oscuro
inventándote un otro que soy yo
¿A qué viene tanta altanería
si al beber apenas una copa
caes
irremediable
en abismales fríos?
No me creas
Tú que a todos has creado
Y en todos has creído
No me creas
ni me crees
No seré
Prefiero no haber sido
La distancia mínima – Guillermo Vidal
Te veo,
sé que estas ahí,
y la distancia me parte el corazón,
pero menos tal vez fuera morir.
El aire no alcanza para los dos
sé que estas ahí,
y la distancia me parte el corazón,
pero menos tal vez fuera morir.
El aire no alcanza para los dos
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