martes, 5 de febrero de 2013

Nada más que un poema - María Gimena Barboza Dri

Desandar hasta mi historia no lo sé,
tuvo pies un tiempo no hubo ojo que no la perdiera de vista,
parecieron un par de kil
ómetros en auto,
a pie es otra historia,
la historia es otra que en aquel entonces.

Un texto detallaba como se cortó, la palma
y los dedos con los restos de los vidrios de un auto atropellado en la ruta,
abandonado, quizás no fueron los vidrios
los que sacaron sangre en los pies de la historia,
el hecho fue que el abandono la cegó.

Con una historia ciega no se puede.
Desde antes me parece que no se puede.
No se pudo. No se podía.
No se podría ni en condicional.
Más vale que la historia me dejó.

Si saliera a buscarla de seguro me sangrarían también a mí los pies.
Sirve el consejo de hacer reposo si las defensas bajan puedo morir.
Puedo morir con la desilusión.
Con la certeza de que mi historia está lejos.
Perdida. Ciega.

Los ciegos no le gustan a nadie.

Haré reposo.

Haremos reposo y estaremos bien.

Intranquilos con la incertidumbre.

Pero bien.

No diría vivos.

Viva...

Hace tiempo que veo mis manos pálidas y que no sé lo que eso significa.