viernes, 6 de abril de 2012

Animales vencidos – Héctor Ranea

Animales vencidos
cuervos estupefactos
murciélagos convertidos en pantallas de lámparas oscurecidas por el tiempo
gaznates de monos aplacados con ron y vinos especiados
una cola de gnu usada en el malacate de un ricachón empedernido
en cazar un león, un elefante, un quirquincho aunque más no fuera
la mandíbula azafranada de una morsa intraducible
el esqueleto blanqueado sin remedio de una ballena negra cuando vivía
el silencio pensativo de una leona esperando la comida que no llega
un perro deshauciado que olfatea comida donde todos encontraron basura
animales anulados
animales vencidos

el volcán explota lanzando su ceniza hasta el borde de la Luna
en la voz que desarrolla la deflagración
un chillido de carancho
una masticación rápida de mara
el abriboca que está al acecho de moscas
mosquitos coleópteros brillantes y opacos
pero el misterio no yace ni ahí
ni en los volcanes recién entrados en reposo
ni siquiera en los llanos repletos de basura
esqueletos llamas escondidas humo seguro
de plomo de estaño de selenio sin primavera
comida en los animales vendidos
los animales vencidos

animales vencidos
ostras olvidadas
la naturaleza tan muerta como un cuadro de van Aelst
con limones enfermos
caracoles muertos
jarrones exangües
paños de vírgenes
cuerpos de torturados
cuernos de ciervos
caparazones sin tortugas
esqueletos de hormigas
millones de animales vencidos
cucarachas leyendo la comida abandonada
animales benditos
animales vencidos

animales vencidos
gritando en bosques virtuales
en plazas vacías
en caparazones ajenas
en círculos de tiza de polvo de rinoceronte pagado
descornado brutal operación de matar

animales muertos vencidos
horóscopos comprados
casualidades impensables
caminos de hojas a punto de ser fuego
a punto de comer carroña envenenada
ciertos de meterse en los parques
para ser enviados de inmediato a la picadora
que la carne de la que ellos alimentaban a sus crías
ahora no alimenta a nadie
animales sin alimento
animales vencidos

todo el almanaque desparramado en la luz
de un faro encendido para atraer insectos
enfrascarlos
y así matarlos después de partirles sus alas con grafito

un camino de luz de Luna falsa
que atraiga camarones y delfines
ballenas e hipopótamos
que se caigan de la ilustración
y mueran

animales vencidos
jamás recuperados ni en vida ni en la muerte
todos encerrados en un contenedor de desperdicios
sus plumas desparramadas en los solados
sin colores distintivos
tanto da pluma de ganso como pluma de guanaco
los que los matan no saben nada de animales vencidos
no leen sus entomologías
sólo saben sumar restar y dividir
para encontrar la ecuación de su renta
mientras los animales mueren de sed
de venenos del aire y de la ingente masa
de basura que deben intoxicar ríos también

entre todos los animales vencidos
estamos vos y yo
nosotros

encerrados en músicas sin argumentos
alas de mariposas fraudulentas
ciclistas de una ruta luminosa
que llevan al oscuro lugar donde todas las muertes se registran
se anotan
se controlan

y en el inmenso precipicio en el que caen
los animales caen los poetas
las aguas misteriosas de luces imposibles
el agua del miedo
del olvido
del dolor que acostumbra
de la sangre que se pudre en vida
del animal que llevo dentro
que también está vencido
oscuro por la luz interior que ya no brilla
desperdicio detrito miasma cementerio
de ojos que han mirado cosas muertas
personas que van a morir
gritos de auxilio de mujeres que se ahogan
de ciervos arrollados por trenes malolientes
un cúmulo de cuernos de carnero vacíos de vino
barriles de pezuñas donde debió correr la cerveza
el huevo de la calandria escondido en el periódico

siniestros animales con los ojos muertos
ojos de vidrio porcelana gutapercha lapislázuli
que el eximio taxidermista deja como elección al cazador
pero no al cazado
al animal vencido
altos cuellos de gigantes que proyectan la sombra
donde todos tenemos sólo dolor
de parto
de circunstancias
de entierro
sepelio cremación humo venganza sacrificio

en todo el escenario aparece la mariposa
se acerca a la vela con grasa de ballena
aletea suavemente sin tocar la llama
en un momento parece que se va a ir
al siguiente que se zambulle
todos contenemos la respiración

animales vencidos
animales que vencieron
las alas de la mariposa nos soliviantan una respiración frustrada
cuando en una ingición súbita
la llama toma las alas y la mariposa parte a quemar otro bosque mientras pueda.



El animal nos vence
en el recodo de un camino que es cerrado
el animal nos ha vencido.

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