lunes, 4 de agosto de 2014

Poema simple — Claudia Isabel Lonfat


Así te amo
Con la simple complejidad
del amor
Sin palabras rimbombantes
ni metáfora indescifrable
Sin carteles luminosos
ni graffiti en las paredes
Sin análisis psicológico
ni complejos Freudianos
Sin revoluciones
ni catarsis, ni cataclismos
Sin venas cortadas
ni corazones rotos
Sin dolor anestesiado
ni flores deshojadas en Palomar
Sin Edison, Colón o Gardel
ni cambalache

Así te amo
con mi simple complejidad
con todo y nada
ahora
nunca
siempre…

Observador — Raquel Sequeiro

Las lejanas luces de una ciudad
Cualquiera
Enlodados los pasos entre
La niebla lejana
Donde nadie camina excepto
Los muertos que
De la tumba baldía
Han resucitado

Acuéstate paciente y fría
Desnúdate cerca del cadalso
La cabeza rueda encanecida
La peluca contraída de espanto

El pecho armonioso que cae
Sobre la madera

El niño que llora
La piel que reclamo
Huyendo a través del gentío
Que amo.

sábado, 2 de agosto de 2014

Ave fría - Fernando Andrés Puga

Planeo sobre torres y autopistas
Planeo abandonarte

Apunto al puente que hay entre tú y yo
y lo pinto de azul

Me derrumbo
Rebuzno
Me embadurno
en el lodo nocturno

Atravieso quebradas y me quiebro
en traviesos espejos de metal

Planeo sobre océanos y tierras
Planeo abandonarme.

Acerca del autor: Fernando Andrés Puga

Literal – Marcela Silvestro

Si digo lunas de alquitrán,
te ofendés.
Si nombro fauces de volcán,
te sorprendés.
Si ofrezco cuencos de piedad,
si sangro gotas de humedad,
si te acribillo con flores
o acuno tus temores,
no entendés.
No habrá más remedio
que ser llano
y decir sueños, voces,
decir lágrimas, aliento,
ojos, manos.
Y así, desnudo de poesía,
esperar que me entregues
algún día
tu literal y duro corazón.

Acerca de la autora: Marcela Silvestro

Luces - Magali Fernández

Solo las luces dejan el vuelo
Su estela queda
suspendida como un velero de notas
que habita el pecho.
Titilan
Sobre aquel paño de vieja data
sombras y amaneceres
reclaman citas de amores perdidos
y esperan sitio los aguerridos.
Solo las luces me indican el paso
sobre el sueño en vocablos de mitos
Herencia de amores que esperan su turno
Besos benditos.

Acerca de la autora: Magali Fernández

Un pétalo – Ana Caliyuri

Como en el vaivén de las máscaras transcurren las noches demacradas, al trasluz de los cielos sólo se ven almas en pena. Nosotros, humanos en la diversidad, buscando los ángeles de los relevos que apuesten a otros firmamentos. Se ve a ciencia cierta el mundo púrpura de las guerras, las columnas de fuego, los niños en cornisas de injusticias, los más y los menos de los espantos en Tierra, y nosotros, poetas, diciéndole a la propia voz: no calles, cuéntale al mundo las depravaciones, los desgarros y las penas, mas no dejes de buscar belleza. Tal vez, por si acaso una palabra sea un pétalo de amor que toque el suelo…

Acerca de la autora: Ana Caliyuri

viernes, 23 de mayo de 2014

Ofidio - Carlos Barbarito

              Lustroso y sibilante, repta por el suelo empedrado. Me busca y me hallará, tarde o temprano, en camisa y en la noche, me morderá un muslo y se irá. Y porque a las cosas no las somete el eje sino el torbellino, porque antes que juicio hay trueno que con su ruido ahoga apelaciones y confesiones, él no tendrá mancha y yo seré, aunque agonizante, el culpable. 



El Autor: Carlos Barbarito

domingo, 23 de febrero de 2014

Labios de Ángel - Alejandro Bentivoglio

Mi nombre parece extraño cuando ella no lo pronuncia. ¿Qué es esto de susurrar que todo se ha ido? Que podemos cortarnos con los labios de un ángel, porque en la inocencia viven las dudas.
Mi nombre no significa nada cuando ella no lo pronuncia, solo se consume mi sombra esperando su cielo azul.
Es que a veces, desearía que ella no supiese deletrear mi debilidad.

Bicho cuántico (un experimento surrealista II) – Esteban Moscarda

Estar en una nada de cristal
Ser el bicho cuántico
Que se enciende con los agujeros negros
Que sobrevuelan.
Probar la materia del sueño
El pilum sagrado del negrete.
Podar los pastos
Con el sainete del vientre.
Películas que aparecen
Por los huecos pódicos,
El acero pereti,
El Nostradamus del valle.
Vivimos rodeados de éter,
Alcohol del becco,
Naves como colmenas,
Pesadas como plomo de grocia.
Serás aquello que quieran
Los hados del monte,
Esos que te aman homosexualmente,
Esos que te agarran las plantas,
Te las beben embeben con
Ácido y lluvias de luna roja roja
Como la sangre de los troyanos.
Pobres troyanos:
Ellos solo querían enfiestarse a Helena
Y ganaron un imperio de arena hueca.
Pobre caballo de madera:
Solo quería la sangre de Aquiles
Y se indigestó con griegos de vino.
Ser el bicho cuántico,
Sobrevolando los agujeros del sueño.

Poema de muertes y poetas – Esteban Moscarda y Odeen Rocha

Hola, ¿qué hay? Estás muy buena. Quiero matarte. No cuelgues.

Cuando usted dice matarte: ¿lo dice en serio o solo se refiere a tomar su alma, devorarla despacito y luego condenarse a un infierno espinoso?

Hacerla trocitos. Poco a poquito, rajada a rajada. Ver los ojos mientras echan el último vistazo hacia dentro. Ya luego, ir con su alma a tomarme un cafecito con leche.

Usted entonces no es asesino. Solo los poetas pueden torcer la arcilla de la que está hecha la nada vestida.

Reflejo - Ana Caliyuri

En los suaves
recuerdos
de la memoria
habita
la huella
que vamos pisando.
La hondura
del alma,
la risa esparcida
a los cuatro vientos.
Nada se detiene
todo es un reflejo
de un mañana límpido
en el reencuentro.

martes, 21 de enero de 2014

Forever Young - Esteban Moscarda


Por siempre joven,
Canta Rod Stewart.
Miro mis canas, mis arrugas:
Sé que tiene razón.

Falsa Alarma - Odeen Rocha

Este no es un texto, es un simulacro.
Un poema simulado para el amor simulado desde la pantalla de 27" donde tu rostro se ve más grande que la mejor sonrisa que me has podido regalar.
Esto es un simulacro, un simulacro con un par de patas que caminan hacia la ventana para sacar la cabeza y gritar: ¡A Correr!

Efímero “…el palacio de la noche” - A. Pizarnik

nacerá
náufrago en un lecho blanco

nacerá
desamparado tu nombre en la nostalgia del abrazo y el desborde

nacerá
inútil profeta de espíritu nocturno
en mi cuerpo sediento

nacerá
asombrado, plegaré mis alas

nacerá
magnifica esta tormenta
como un salmo bajo el cielo piadoso
que culmina y goza un nuevo desafío

nacerá
azorada mi piel se despierta libre
y vuela al nimbo dorado
donde se refugian los dioses

Nacerá como un antiguo paisaje
porque fui la elegida
para romper el espejismo antiguo

“antiguo es el viento y mirá como sopla

Loveling II - María Ofelia Ceballos

Al mediodía / busca recetas / por calles cercanas / que recorrió una vez. / Nadie supo que estuvo / 5400 vueltas ella dio por allí. / Solo un hombre seguía sus pasos / pero no se detuvo. / Y ella lloró.

viernes, 17 de enero de 2014

Cuánta distancia - María Ofelia Ceballos

Cuánta distancia / el mar se abre siempre / para devorar.



La Autora: María Ofelia Ceballos

el año es mentira - Héctor Ranea

el año es mentira

el año es apenas un bucle
el pasaje por una ribera del tiempo
el cielo puede ser más terso
la humedad más alta
la ruta se está desenredando
en manos de la madeja del espacio

el verano calienta todas las frutas
las tormentas las derraman
en el viento adivino tu caricia
madura
consciente
educada
meticulosa
tibia
caliente
fundiendo el espesor con la duración
afinando las paredes

el ciego que en verano ve el fósforo en el aire
los párpados cansados de estar sin luz
que se rebelan de su encierro
la retina que le entrega la mentira nuestra
de cada
día
no se deja engañar
sabe que la muerte
es lozana tersa pura blanca
pájaro pez ave de las fábulas
con los poemas escritos en las plumas de las cejas

entonces la luz ve
la música se escucha
la música que escuché en las caricias
la que escuché en la parte del mundo
en que escuché música
la música que escuché
con el viento acariciando
mintiendo en lo profundo tus caricias

y hoy veo que juan gelman
ha muerto

he sido ciego



El Autor: Héctor Ranea

¿Qué sería sin el gorjeo del ave..? - Carlos Barbarito



¿Qué sería sin el gorjeo del ave
parada en un pie sobre la rama?

Siento que, tal vez, sin esos quiebros
con la voz en su garganta,
al diario despertar le faltaría un centro,
como el de la nuez, blanco, dulce y aceitoso,
capaz de reavivar el apetito;
sería sólo una cáscara, dura y rugosa,
que, al ser mordida, mancharía
los dientes y las manos de pardo oscuro.
El Autor: Carlos Barbarito