lunes, 31 de mayo de 2010

Que no llegue... - Claudia Isabel Lonfat

Que no llegue la sombra
Que no enhebre en mi pelo
sus hilos negros
oscureciéndome
para siempre


Que no llegue la sombra
ni siquiera bajo los árboles
donde se recuestan
figuras danzantes
entre sus hojas
y las estrellas
refulgen igual
junto a los cenicientos restos
del verano


Que no llegue la noche
en medio de esta mudez sin espejos/
sin ensueño…

tomado del blog http://www.laperladejanis.blogspot.com/

Sígueme - Armando Rosselot

Sígueme

Solo
una gota que se va en la arena
hay tanto mar
hay tanta voz
suelo gritar hasta quedar sordo
hasta morir y nacer
¿deseas que tu propia luz sea vista por otros?
o solo
¿quieres demostrar tu existencia?
sigo
el sangrar de mis pensamientos
en el valle detrás de la ciudad
y solo
encuentro ropa esparcida
de los que llegaron antes que yo
y volaron al sol
para quemarse
e iluminaron el sendero a los que no veían
no sabían
no pensaron nunca
y solo estoy
siguiendo ese camino
a oscuras
en silencio


Publicado en: Blog de Armando (La bruma)

El gato en España 3 - Rubén della Sera

Esa mórbida y tersa superficie,
esos valles
aquellos cerros,
esa blanquecina y sutil aurora
de oros escondidos
de rojizas sombras,
es suya.
“Si, mía”,
el gato dice,
“a mí me pertenece por derecho propio,
la he conquistado,
soy su dueño, su saqueador”.
Esa nocturna seda le promete gozo.
El gato ríe, muestra los dientes,
se come la vida
“total, ya es mía”
se confía,
caza a destiempo
seduce al destino
marcha a otros techos.
Ella, entonces, un día parte.
El gato vuelve,
pero ella…
ella conjuga exacto:
“No voy a amar a nadie como te amé a vos”

si en el delirio del amor - Héctor Ranea

si en el delirio del amor
la verdad cabe en un dedal
y el apetito en un lago

cuando te miro desnuda
mis músculos quieren cantar
mi mente hundirse

de: de amantes perdidos (2003)

martes, 25 de mayo de 2010

Entre el cielo y el infierno - Estela Lucia Dray

Espero el cielo prometido
Por quererte
Temo al infierno tan temido
Por perderte
Porque el cielo de tenerte
Me parece fantasía
Y el infierno de perderte
No lo quiero todavía
Y mientras espero el cielo
Y temo al infierno
Te sigo queriendo
Te temo perdiendo
Y aunque no alcance el cielo
ni el infierno tan temido
Yo igual te habré esperado
Y también te habré querido.

mi cuerpo aún baila - Analía Pinto

mi cuerpo aún baila
—mudo—
empuña en sus manos lo que quedó
lo revolea
espolea aún más su curvatura con el roce del pelo
expulsa
expone grita alza llama

y huye después

sorprendido
atónito por los recuerdos que lo sitiaron de nuevo
sin su consentimiento

La otra historia - Aitor Zancajo

La soledad impertinente de
los dos
...................extraños que se ignoran
mirándose,

pidiendo la piedad de pluma plúmbea,
el ala de obsidiana encarnizada,
de manos que se enlazan al estimable acero
de anochecer unidos

en una voz lejana a la conciencia.
O la cintura icandescente y suave
de compartir la libertad,

fingir de nuevo una bonita historia
falsificando besos
y traficar
.......................con el cariño
y con el tiempo
en la butaca al lado gris de la cancela,

seguir mirando donde acaba la función.

viernes, 21 de mayo de 2010

Ernestina - Angélica Santa Olaya

Pero qué necia eres Ernestina… ¿no te digo?
¿A quién se le ocurre acabarse las uñas
escarbando el sueño para atrapar lombrices?
¿A quién se le ocurre treparse a los árboles
nomás para comer los mangos verdes?
¿A quién se le ocurre vivir tantos años
dueña y señora de tus propios pasos?
¿A quién se le ocurre desafiar a las piedras
con esa reciura que el sol del trópico sembró en tus arrugas,
con esa mirada de lince que no necesita disfraces
ni municiones para cazar?
¿Qué no ves que tus manos terrosas
amargan el bocado del que empuña el arma
para justificar el pan de cada día?
Vete nomás ahora…
Ahí, con las entrañas de fuera
alimentando a los zopilotes,
dejando tu necia necedad tatuada
en la memoria de la tierra que te oyó gemir,
regalando los ríos de tu sangre
a la precoz eyaculación de los buitres,
tocando la puerta cerrada de un dios menor
que afila los colmillos
en las desplumadas alas de un águila
que perdió el pico bajo una lluvia de monedas;
un dios menor que engulle a sus hijos
para no perder la silla de oro.

Ay Ernestina…
deja de remover las piedras buscando lombrices,
los gusanos más grandes están aquí nomás tras lomita
royendo huesos y lamiendo billetes bajo el pinar.

Tomado de: http://alicialanecia.blogspot.com

así como hay un Aleph - Héctor Ranea

así como hay un Aleph
tiene que haberlo
está una calle sin nombre
que no lleva a ninguna parte
o que llevándolo a uno
pareciera que se navega al garete

en ella pululan los heridos en batallas
de todas las guerras que son la misma guerra
las bicicletas que usaron los niños
circulan buscándolos sin ojos ni faroles
las polleras que usaban las vírgenes
el día en que las desfloraron
los antifaces de las obras de Goldoni
que ya nadie representa

la calle pierde rumbo apenas es abordada
la picaresca señala que no se sabe
dónde navega y menos hacia dónde

es circunstancial toda evidencia
que señale un punto en los mapas
los planos satelitales

en realidad
si se supiera donde está
tampoco se podría deducir dónde estará

la predicción imposible
hace que nadie encuentre
a su madre virgen
o a su bicicleta olvidada
o al herido en un montón de barro
escondido desde hace miles de años
o un día atrás

la calle no tiene
ningún nombre
los mapas la delatarían
escurre por vías indecibles
porque sabe disimular su acera
con otros caminos menos fraudulentos
permaneciendo oculta
salvo para algún poeta
que acierte a pasar
donde casi nunca entró persona viva

De: adonde me lleve alguna calle sin rumbo (2007)

Un general demasiado parecido a los nuestros - Daniel Frini

El general tenía un gran ejército
con soldados muy rubios y valientes,
y tenía un negro de sirviente,
y pistolas de cachas con diamantes.
Un perro policía y desafiante
que dormía con él en la campaña.

El general amaba a una princesa
que siempre estuvo lejos y sonriente
rodeada de los lujos de la corte
mientras él, muy triste, en la batalla
trabajaba de experto combatiente.

El general jamás hizo preguntas
ni distinguió culpables de inocentes
y siempre defendió con sus infantes
los bienes y las tierras de sus reyes.

El general endiosó su ideología
y se opuso a las demás hasta su muerte;
jamás ganó una guerra miserable
y llegó a viejo militar, condecorado,
con el peso de sus años en la espalda
y el de todas las muertes en su mente.
Jamás hizo un disparo en el combate
ni nunca mató a nadie con su sable.
Pero sembró el terror en sus campañas
en contra de unos pocos insurgentes
que peleaban con azadas y con palas
y que en nombre de la Patria y de los Hombres
se murieron bajo bombas y cohetes.

El general tuvo fama de asesino
pero esto nunca fue justificado
porque sólo ordenó se diera muerte
a dos pobres, un negro, un ignorante
cien curas, veinte indios, diez cantantes,
doscientos actores militantes,
cien amas de casa, un escribiente,
tres judíos, un coreano, un boliviano
dos grandes hacendados, un banquero,
dos traidores (un cabo y un teniente)
más o menos quinientos lustrabotas,
un poeta, un florista y un gerente.

El general se murió decentemente
a una edad un tanto razonable.
Llovieron las loas a su nombre
y fue enterrado muy cristianamente.
Algunos despreciables difamantes
dijeron: «El general era un demente»;
pero nadie discute que la gente
lo guarda entre los dignos de respeto.
Hasta hicieron una estatua que lo muestra
apuntando con su espada hacia el poniente.

sábado, 15 de mayo de 2010

y si de amor se trata - Héctor Ranea

poema al llanto del dolor
cuando estalla dentro apenas afuera
en lo más hondo del cuerpo
matando en la intromisión casi fatal
de la enfermedad quizá una bala incrustada

poema al llanto por la muerte
en la que se canta ese instante
que la verdadera cara aparece
de quien nunca se volverá a ver
mientras lo llevan a la oscuridad

poema al llanto del amor perdido
cuando darnos cuenta causa dolor
que arrasa como un cuchillo
entrando en la carne posible
del lugar del cuerpo por donde amábamos


de: y si de amor se trata (2008)

cumpleaños - Mónica Sánchez Escuer

una arruga me crece
como río
entre el vientre y la mirada
abre la boca
escupe los años
heridas debajo del ojo
mira al espejo
la arruga del espejo se agranda se ablanda
abarca toda la superficie lisa
y mojada del vidrio
se multiplica y ríe
me llama desde el labio
promete mariposas
alas
mordidas de pastel
la marca eterna de una risa despejada


Tomado de Historias Baldías

LA CASA DEL BOSQUE - Juan Pomponio

Tiene esos recuerdos

las noches de largas caminatas

sobre tu piel.


Las articulaciones vencidas

por el cansancio de labios inflamados.


El recuerdo más firme

el de tus caderas

tus senos pequeños

tu cuerpo de lluvia

tu vientre de lágrima

El gato en España 4 - Rubén della Sera

Hundido en el viento calmo
el gato flamea las piernas quebradas en llanto,
siente cómo el único latido, azul apagado,
se le vuelve en contra, le ríe en la cara.
Ayer fue la tarde, su último día.
Ahora serán noches,
y noches,
rememorando a su niña.
No sólo la besan: ella desea ser besada.
¡Su amor vibra por otro!
La imagen lo desmorona
purgatorio espurio,
dolor le arranca el alma a sabiendas de que él,
el mismísimo gato,
es el culpable.
Sí, sí, es el criminal, el delincuente.
Culpable porque él se creía señor,
¡el dueño!,
dueño de una flor que debía ser cultivada
atendida
y no dejada en la intemperie.
Tarde comprende.
El gato se enrosca en la cama
y no desea luchar:
la imagen de otras manos
y ella… ella estremeciéndose,
lo aniquila
lo entierra aún más.
Acaricia las sábanas
recorre la cama
ahí, los dos aprendieron a amarse
aunque el gato nunca le había dicho “te amo, nena”.
Coloca a Paul en el Winco.
Le oye la voz ronca, desafinada, solitaria:
sin su nena no es el mismo Paul.
Estrella el disco contra la pared,
jamás volverá a ponerlo.

como las cuerdas cuelgo - Analía Pinto

como las cuerdas cuelgo
cuelgo de cables longilíneos
perfectamente frágiles
cables montados sobre el más fino hilo
un movimiento brusco
y se romperán

como las cuerdas cuelgo
cíclica y catenaria
invisible me trepo a los estantes
tiro uno o dos libros
desordeno el orden milenario de las hojas
sólo para que alguien
note que estoy allí

que como la ropa cuelgo al sol
boca abajo
ya sin sangre

como en el matadero

jueves, 13 de mayo de 2010

El pentagrama de la bruma - Juan Pomponio

Mirar la música con ojos abiertos,
como los de un pez melancólico
añorando el cauce del río olvidado.

Mirar la música desde adentro
calcinar el resto del alma que aún perdura
sobre el pentagrama enigmático,
donde todas las notas se abrazan
para iniciar el periplo poético
de contemplar el cielo furioso
pronto para la descarga fulminante,
deslizándose a través de tus paredes
rosadas por la erupción,
vaciándose despacio
sobre el estanque milenario
que destila una miel desolada.

Una abeja teje un destino de líneas paralelas.

El destino propone el camino
desdibujado por la bruma entrometida
entre tu vuelo y el silencio.

Silencio de paredes movedizas
que caen buscando tu razón.

Anónimo - Claudia Isabel Lonfat

Sólo vos
me habitás
te enredas en mi pelo
y corrés uno a uno
todos los cerrojos
de la carne
Sólo vos
Vos sin nombre/
sin rostro
perdido en el aquelarre
de mis noches
abrazando serpientes
o rosas
Furiosa sustancia
yaciente sobre mi piel

Tomado del blog: http://www.laperladejanis.blogspot.com/

Poema 5 - Pablo Neruda

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban

Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

martes, 11 de mayo de 2010

Gris - Daniel Frini

Cuando éramos chicos
con un tibio olorcito a nuestras cosas,
formábamos una hermética pareja
en la diaria pelea del amor:
contra los viejos y el mundo.
Era ellos o nosotros. Vos y yo.
Y un millón de tequieros nunca dichos,
pero que estaban ahí.
Hoy miro aquel paisaje, y lo extraño.
Creo que me falto coraje/tiempo/ganas/huevos
(vos tachá lo que no corresponda)
para conservar esos espacios, esos amores.
No he sabido cuidarte, ni jugar con vos después de mis diez años.
Tus vivencias y las mías, tan distintas,
nos dieron iguales resultados: nos queremos.
Pero hay detalles que marcan diferencias:
A vos te han puesto piedras,
terribles cascotes, ladrillos que duelen.
Hay que ser buena hembra y tener los ovarios bien puestos
para mantenerte entera y con ganas
después de pasar por tanto infierno.
Hay que ser bien hembra. Más y mejor que las mejores,
para seguir peleando, hermanita,
para seguir, seguir, seguir
queriendo.

Decisiones- Miguel Dorelo

Me es confuso el tiempo
Y
Su discurrir
Ya no es problema el pasado,
Anhelo olvidar el futuro, ese
Que
Probablemente,
No será.

Noches y días
Carecen de significado.

Tu ausencia
Más
Presente que nunca.

Dolor dulce
Que algún día
Cesará.

El tiempo
A veces
Hiere
Y
Otras, restaura.

Paciencia y espera.
O
Refugio,
Bálsamo
De antiguas
Pieles
Que amagan con
Volver.

Solo sentir…
Y decidir.