miércoles, 31 de marzo de 2010

zoológico ambulatorio 1 - Héctor Ranea

animales que me acompañan en el sueño
como un original acúfeno que marca
los días
las horas
los pasajeros que faltan para completar el patíbulo

o como aquel complicado gusano
que repta entre mis pesadillas y mis deseos corruptos
y sólo se devora lo bueno y me desata la angustia

el bribón no me acompaña sino que me aprovecha
y desde luego parece una esperanza
pero es más la sangre de la úlcera

un cinturón que cobra vida del animal que fuera
sin memoria de su forma primigenia
me lleva cual Virgilio por el infierno que he soñado

otros animales se atropellan
entre mis trompas de Eustaquio
y la trampa de mi saliva
secándola exprimiéndome la lengua
los animales
los muy muy animales
que quitan el sueño
me dan dolores suyos
me plantan deseos que no son míos
transformándome en uno de ellos
de suerte que a la mañana
cuando el avión planea islas sin nombre
me convierto en su síntesis
y vuelo en tormentas buscando pescar con inusual pico
hasta la puesta del sol
zambulléndome en la nada
que tiene frescor de agua salada

de: zoológico ambulatorio (2004)

Monólogo del señor Miedo - Ricardo Bernal

Hola
¿Hay alguien en casa?

Soy el señor Miedo
Vivo en el rincón podrido de un cráneo podrido
y los habitantes del tejado
se asustan con mis sueños cuando sueño

El problema de mi vida
gotea
Es una piedra enorme
para esta cucharita

El problema de mi vida
son tus páginas enfermas
y los últimos cuarenta o cincuenta amaneceres

Las raíces de mi genealogía
se nutren con la sal de los infiernos
Es por eso que arrojo tu retrato a la chimenea
y me escondo en el sótano cuando enciendes las luces

Mis largas uñas coleccionan
los secretos de tu sexo azucarado
Y la neblina de tus medias invade poco a poco los pasillos

¿Me escuchas?

Pinté por dentro las paredes del huevo
y mis sanguinarios sapos aplaudieron fascinados

Mis mil sapos
Mis mil sapos y otro sapo muerto
Mis mil sapos y un disfraz descolorido
que cuelga de una percha
recordando dulces damas de cuerpos despiadados

Un disfraz descolorido que revive
abre los ojos enormes y pregunta

Hola
¿Hay alguien en casa?

Transgresiones - Angélica Santa Olaya

Es preciso a veces
romperle las patas a la realidad
y navegar sin salvavidas
en el estómago de algún cetáceo.
Vibrar con la molécula
que deviene trozo de cantera
en el útero del mundo.

Beber la copa de hiel
fermentada en las células
de la propia humanidad.

Tal vez pueda entenderse
el vuelo de la mariposa
y su intempestivo crujir de alas.
No hay hechizo que transgreda
la alquimia de los colores rotos
por la ausencia de luz en un prisma.

Azul como las secreciones de la tierra
es el espectro donde duermen las cicatrices
que espigan la cáscara de los caminos.

Tomado de: http://alicialanecia.blogspot.com

rayuela - Mónica Sánchez Escuer

en la curva del ojo
busco una orilla
un ancla
la luna partida que guardan mis uñas

sentada
en el espejo
de un techo prohibido
junto
mi voz
mis esquinas

espero mi turno

y tiro
la carne
brinco
la raya

nadie mira
rodar
la miseria
de una risa vacía

el ojo
del cuerpo
en un cuerpo cualquiera

los trozos de piel que me arrancan las horas


Tomado de Historias Baldías

(batidora) - Gerardo Horacio Porcayo

Hundidos bajo el estigma tecnológico
la vida cava refugios de luces negras

Entropía ensordecedora
Nubes artificiales
cielos neón

El vientre ciudad ha parido nuestra simiente
volverá a tragarla
día tras día

Nuestros rostros saben comprender poemas<
bellezas que huelen a grafito y ozono
a fijador de perfume
chanel
transponder
Galaxy 4

Los huesos pesan menos que un sol
una colilla
Carne plástica
piel de menta

Puedes imaginar
cuesta más
también menos<

Felicidad empaquetada

3 segundos para ver futuros pasados

Dos
tomas té con esquinas derrotadas
Uno
tus pupilas necesitan gafas

gotas

Nada

Si toisón - Analía Pinto

Si toisón
si espuma que se disolvía en volutas
si espiga fuerte y madura
si alas para hendir lo hondo del firmamento
si báculo
si oráculo que se cifraba en el horóscopo fiel del cuerpo
si runa
si epigrama austero
si risa que velaba todas las risas
si ristra de amor con su gota perlada en la cresta
si espíritu sonrosado
si pequeño gran dios que se alzaba intergérrimo
si luna creciente de mareas ardientes
si tocado de mí crecía y balaba por los campos
si anhelo
si trépano
si horadador del musgo
si pañuelo de seda
si verde roseta

si toisón
—vellocino que iba en mi busca
nauta cruel de todas las grietas—

sábado, 27 de marzo de 2010

La espera - Amalio Villa

El silencio es amigo de la espera
la angustia de prever que no has venido
que olvidaste la cita por descuido
esta vez, la anterior y la primera.

Por culpa de un azar incompetente
o tal vez por un quiebre del destino
aún late un corazón adolescente
en el pecho de este viejo peregrino.

Así voy enhebrando desconsuelos
esperando que esta vez no se te olvide
nuestra cita, nuestro amor, este pañuelo
esta angustia y este llanto que me siguen.

En la tarde de mi vida sólo queda
un catálogo de amores inquilinos
una sed, un vacío, un cuento chino
una farsa, un antifaz, al fin, la espera.

Con autorización del autor: http://amaliovilla.com/

Solamente - Daniel Frini

Okey.
Ahora vamos a aclarar los tantos.
Que sueñe con vos
no significa
necesariamente
nada.
Pero que sueñe
solamente
con vos
no deja de ser
necesariamente
llamativo.
Que piense en vos
es lógico
y hasta comprensible.
Pero que piense
solamente
en vos
cada minuto
es
inequívocamente preocupante.
Que quiera estar con vos
es entendible.
Al fin y al cabo
tenemos comunes soledades.
Pero que quiera estar
solamente
con vos
es,
porqué negarlo,
alarmante.
Que me gusten las mujeres
es normal.
Pero que
de todas las mujeres
me gustes
solamente
vos
es,
francamente,
indicio de
alguna forma de locura.

Okey.
Aclaremos de una vez los tantos.
No voy a enfermarme
ni clamar al cielo cada vez que te vea.
No voy a hacer barbaridades
solamente
porque hayas pasado cerca de mí.
Pero sí voy a ser
terriblemente feliz,
tremendamente omnipotente
increíblemente pleno
solamente
si me mirás a los ojos
y me decís te amo.

Suma y resta - Bruno Di Benedetto

36
nada en los espejos

al apoyar la frente
publica dos pliegos simétricos

un test de roscharch
a todo color

la luz ya no sabe
cuál es la mitad
en la que se miente más.

14
nada entre muchos

la suma de las miradas
no ilumina lo que no se ve

lo devora

cada ojo con su tajada
a una cueva en el coral.

En ese cartílago traslúcido,
en su sombra indecisa

en lo que queda
nada.


De "Nada" (inédito, 2009)
Con autorización del autor: http://bruno-dibenedetto.blogspot.com/

domingo, 21 de marzo de 2010

CERCA DE LOS PUENTES - Juan Pomponio

Un cántaro transpira tu huella
muestra el relato abandonado
de una mujer desconocida.

El sendero difumina los trazos
ya no habrá tristezas.

La alegre transformación de la flor
llega caminando lentamente.

Apenas arrima una letra extraña
escrita en otro idioma.

Comprendo el mensaje.

reflexión de una letra - Héctor Ranea

no puedo pensar mientras el agua
recorre su piel en la recóndita oscuridad
de un deseo encubierto

todo está envuelto de un signo
que no descifro
si pienso en las gotas de agua
nadando donde deberían estar mis ojos

un glaciar que se desbarranca
no lastimaría tanto
como esas gotas imaginadas

todo duele
sin entender
todo duele

ELEYA - Ricardo Giorno

Sembrando inestable crepúsculo,
ella asoma el viril aplomo.
Quizá sienta sobre las caderas sueltas,
argucias de perfecciones olvidadas.

Sitiada sobre el fértil campo
preñado de luciérnagas ciegas,
deposita ella la otra parte de Luna,
y me hace perder palabras.

Se somete sobre el poniente,
hasta hacer trastabillar a Sol,
dejando crudos, y a la vista,
pétalos caídos de vida callejera.

Supura, enmienda, cauteriza,
raya, corroe, profana, ¡sonríe plena!
en medio de naranjas consumidas,
y me hace perder señales.

Prepara la soga, en el campo de Tierra.
Me veo allí. Allí mismo, tejiendo luces,
matando ángulos, creando mares,
complaciendo...
Sí, a ella.

El gato en España 2 - Rubén della Sera

Aquella tarde

El gato acaricia el follaje,
presintiendo el poder de los cerros
enterrados en telas.
Humedecer la selva,
bajando por esa cadena oculta,
mojándose en el agua,
hasta la quebrada.
Sentir el poder del terremoto,
el temblor de los cerros,
cuando la cobra despierta
reptando despacio.
El gato y la cobra aúnan fuerzas.
Los ríos subterráneos,
rojos de candor,
cantan a voz de trueno:
¡Gato, haceme tuya!

Aquella tarde

Ignorante
el gato cree ser dueño, cuando pronto,
demasiado pronto,
otro lo será.

ella, la que murió - jorge ariel madrazo

Ella, la que murió,
quiso brindarme hoy el blanco té del
atardecer
Llegó con sonrisa y la usual falda azul
Abriole padre la puerta el distante saludo
ellos los remotos ocupan el brocal el
no aire allí donde pesan sus cuerpos
faltantes
Ella la no viviente
sonríe vivísima y feliz
las manos únense al libar el azúcar
sin carnadura la blusa infla el ala
los soleados senos un rayo solar
en el ventanal
Volaba el alborear de la memoria
el verano su amor oloroso
el sin tiempo meciendo su barca
Ella la que no está
aquí estuvo y está
en el trasmundo donde sonrío
y bebo el blanco té
Padre háblale (el triste)
yo los miro y sonrío
Yo
el para siempre ausente
en esta escena.

(inédito)

viernes, 19 de marzo de 2010

Tu mano sobre la mía - Mauricio Roverssi

Tu mano sobre la mía y el tiempo se detuvo
Un segundo una eternidad, un instante de gozo perdido en el tiempo
Tu mano sobre la mía y todo resulta insignificante
El mundo de pronto dejó de importarme
Tu mano sobre la mía y todo perdió su color
La calle, la gente, la ciudad
Tu mano sobre la mía y todavía la puedo sentir,
acariciándome los dedos
Tu mano sobre la mía y no quiero nada más
Ni las palabras, los gestos, solo tu cálida mano
Tu mano sobre la mía y me pregunto
Tu mano sobre la mía y si con tu mano estoy perdido
Tu mano sobre la mía y con tus ojos
Tu mano sobre la mía y tus labios
Tu mano sobre la mía y moriré


Tomado de Cazando Sueños

cuando los dedos de la noche insaciable - Analía Pinto

cuando los dedos de la noche insaciable
tocan a la puerta de mi pelo
bullen detrás sus manos ígneas
los húmeros visten su soledad
y la rosa cruel de los vientos
vence el labio con que alguna vez toqué
el pliegue más cercano del cielo

cuando los dedos de la noche se sacian
pegan la vuelta por mis caderas
y se alejan —como un amante—
en un silbo lento


Poemas finalistas en el 3º Concurso Literario Frente al Espejo del Círculo Literario Abierto de Abuelos Bonaerenses (Hurlingham, 2008), publicados en la antología de igual nombre.

Aromas - Baldomero Fernández Moreno

Cuando regreso a casa no me lavo las manos
si es que he estado contigo un instante no más,
el aroma retengo que tú dejas en ellas
como una joya vaga o una flor ideal.

Por aquí huelo a rosas y por allá a jazmines,
alientos de tus ropas, auras de tu beldad,
aproximo una silla y me siento a la mesa
y sabe a ti y a trigo el bocado de pan.

Y todo el mundo ignora por qué huelo mis manos
o las miro a menudo con tanta suavidad,
o las alzo a la luna bajo las arboledas
como si fueran dignas de hundirse en tu cristal.

Y así hasta media noche cuando vuelvo rendido
pegado a las fachadas y me voy a acostar,
entonces tengo envidia del agua que las lava
y que, con tu perfume, da un suspiro y se va.

Bonita - Daniel Frini

Quizá lo que te diga te haga sonreír,
pero es la única forma de tenerte;
sonrisa de viento, ojos de cielo.
Subís en silencio los recuerdos
y todos los días venís desde el ayer.
Después de todo,
nadie dijo que amarte fuera un juego.
Y aún te sueño, como un dulce dolor, como una espina.
Quiero olvidarte y volar, y no he podido levantar el vuelo.
Criatura del mar,
Bonita.
Quise quedarme en tu corazón
carita de playa, pelo de arena.
Una noche de amor no alcanza
para tener el cielo.

lunes, 15 de marzo de 2010

Donde habite el olvido - Luis Cernuda

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Amor constante más allá de la muerte - Francisco de Quevedo

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.