lunes, 26 de noviembre de 2012

La otra vida — Cristian Cano

En las horas que el gato desfila coqueto, quedan las aguadas y los ventanales entreabiertos, las cortinas adentro de cajas y los vasos vacíos. Se va. Maullando, me deja. Siento tu otra vida en las células de tu recuerdo. Te cuento, en mi silencio, el chocar de ecos cenicientos y el fuego del último abrazo. La soledad que engarza los corazones callados.

La playa - Juan Disante

El verano se ha ido con tus cosas a cuesta.

Sólo me queda barrer las arenas
con un paso enlutado
y encontrar las sombras
de tus perdidos clamores,
tu lápiz labial,
una horquilla,
tus preguntas,
el anillo,
tu esencia preferida,
la discusión sobre el desarreglo.

Tu acaracolada huella mutará mi forma.

Sólo me queda
pedirle al mar que no se la lleve
con la última ola,
hasta algún otro cierto
destonado verano.


El autor: Juan Disante


del blog:  www.juandisante.blogspot.com

Desidia - Fernando Andrés Puga

Hoy lo sabré:
Mañana es tarde.
Ayer,
después
y no murieron las brasas en el hogar.

Hilos de fuego,
crujir de historias que se desploman.
Antiguas cartas,
Gruesos cajones desmantelados.

Alivio y culpa
y los segundos
que en mi memoria ya son ceniza.

Mañana supe.
Ayer tendré que apagar el fuego
antes que el hoy
se me vuelva olvido.

jueves, 22 de noviembre de 2012

El ácido interior — Cristian Cano

Sueño tu palabra. Todos tus pliegues vierten esa sola y única palabra: Silencio. Encuentro tu tono. Tiemblo en las armonías, y lloro. Sí, amor. Llorar solo. Mañana será peor, te escuché decir mientras soltabas la cortina. Luego, otra mudez que engarza los corazones callados. Quimérica expresión y de día, te dejo ir. Me dejo ir. Acompaño mudos descensos, un caminar de doloroso ripio. Pequeños pies. Pelito de gorrión. Saltitos de un amor que se va.

Sobre el autor:
http://biosdelosblogsh.blogspot.com.ar/search/label/Cristian%20Cano

A penas - Fernando Andrés Puga

A destajo
A destiempo
A raudales

A como dé lugar
A rienda suelta
A cualquier precio

A caballo
A quemarropa
A carcajadas

A vuelo de pájaro
A cara de perro
A golpes de suerte
A moco tendido
A boca de jarro

A propósito
A pie
A fuego lento

A fuerza de insistir
A sol y a sombra
A diestra y siniestra

A Dios gracias
A los tumbos
A conciencia

A tiempo
A cuentagotas
Al azar
A ras de suelo

A pie firme
A mano abierta

A pesar de todo
A regañadientes
A penas

A duras penas

Sobre el autor: http://biosdelosblogsh.blogspot.com.ar/search/label/Fernando%20Puga

Sin atardeceres ni madrugadas – Guillermo Vidal

Si te revelo el nombre de mi noche,
luego voy a tener que matarte
y para que no me expulsen del infierno,
esconder tu cadáver.
La luz está condenada al cielo.

Sobre el autor:
http://biosdelosblogsh.blogspot.com.ar/search/label/Guillermo%20Vidal

Quisiera- Ana Caliyuri

Quisiera
en la tarde
lánguida
avistar

el halo
de la sombra
añeja.
Un eclipse lleno
soberano
se dilata
en mi pensamiento.
Como cualquier sombra
que machaca
la luz
insepulta
en el pecho.



Sobre la autora:
http://biosdelosblogsh.blogspot.com.ar/search/label/Ana%20Mar%C3%ADa%20Caliyuri

lunes, 12 de noviembre de 2012

Robots – Esteban Moscarda

Pisar las cabezas de los robots,
Como una mariposa electromagnética
Sobrevolando los páramos de la urbe.
Escuchar las letanías que repiten
Como un mantra
De bytes ajenos, downloaded.
No son sus ojos, no son sus palabras.
Ellos son hablados
Por la fábrica que los creó,
Que los ensambló en una cadena fordista,
Toyotista, postcapitalista.
Pisar sus cabezas es como
Navegar el barro
Que fundamenta sus circuitos.

El ácido interior — Cristian Cano

Sueño tu palabra. Todos tus pliegues vierten esa sola y única palabra: 
Silencio. Encuentro tu tono. Tiemblo en las armonías, y lloro. Sí, amor. Llorar solo. Mañana será peor, te escuché decir mientras soltabas la cortina. Luego, otra mudez que engarza los corazones callados. Quimérica expresión y de día, te dejo ir. Me dejo ir. Acompaño mudos descensos, un caminar de doloroso ripio. Pequeños pies. Pelito de gorrión. Saltitos de un amor que se va.

Pueden ser las nubes - Armando Rosselot


Pueden ser las nubes
las que muestren un color diferente
entre el ocaso del día
y el advenimiento de la noche

de la noche de tu mente bifurcada
en disímiles impulsos
de muerte cruel y espantosa

pueden ser tus palabras robadas
las que liberen esas piernas heridas
con el agua fresca de la verdadera risa de los niños

puede ser que me canse y salga a dar un paseo de años
por las calles que nunca vi
por las gentes que nunca existieron más allá de unas nubes lluviosas y un viento gélido
de una tierra muerta que ha sucumbido a esa oscuridad
y que fue derrotada
a pesar de todo

Perpetua – Guillermo Vidal

No secuestro silencios,
 ni caricias,
 Estabas aquí,
 ayer.
¿O fue un sueño que nunca tuve?

Cruzada de niños - Carlos Barbarito



A Marcelo Bordese, por la conversación de la que nació este poema.



Nada varía el viento que hoy sopla
desde un fondo tatuado de gritos
hasta este lugar donde dormimos o creemos estar despiertos.
¿Quiénes gritan si no tienen ya lenguas ni gargantas
y son sólo polvo anónimo
en remotas tierras a orillas de remotos mares?
Son niños. Criaturas con gorros de cuero,
perdidas en la bruma, con espadas de madera, de lata.
¿A qué dios con rostro de cordero
o perro, a qué supuesto paraíso
sin ángel envuelto en llamas a la entrada,
se encomiendan, apretados uno contra otros,
al sol quemante o en la lluvia,
hechos prisioneros en oscuras bodegas,
en barcos que navegan quién sabe hacia dónde,
atados a lomos de caballos que galopan
bajo constelaciones que no reconocen?

El Autor: Carlos Barbarito

Miles Davis – Héctor Ranea


feio
un horizonte un cuerpo en el aire
el aire salobre de una mañana con sangre en el alba
el sueño del cuerpo que se escapa
y el sol que todavía no aparece


santuario
el viento mece la espuma donde camino
el universo en una burbuja
el tiempo en una pálida piel que explota


la danza del faraón
un ojo que me mira desde la mano de alguien
el nilo dorado se curva en mi ansia por nadar
la risa de un faraón que baila sobre el agua


brebaje de las brujas
no tengamos el gato de ojos glaucos
no tiñamos el gato negro de ojos amarillos
el solitario silencio no embruja al que bebe
de tus ojos


clave española
toma el tren para correr con el toro que lo empuja
baja el vidrio de su ventana el aire lo desordena todo
va el tren viene el tren vuela el tren silencio sin tren
el toro murió en una arena él en la otra orilla


voodoo
la ruta la escalera el aire necio que no entra
en los pulmones secos los oídos secos los ojos secos
la música que sujeta el hilo que sujeta el hombre
que quiere ser muñeco la risa que quiere ser costura


El Autor: Héctor Ranea

Miro la fogata y otros dos poemas - Alejandra Leticia Taylor



1
Miro la fogata
               y las curvas azules del espiral
             hacia el Principio.
    Las cenizas resisten el baile...
Todo cae.



2

         Llegas,
desde lo imposible
por ardientes caminos.
        Llegas...
desesperadamente a mí.

3

Sólo miradas  y latidos que luchan.
Al final, la vida se reduce a lo etéreo,
a una gota de miel...
y mi mundo,
       a una luciérnaga en la noche.


La Autora: Alejandra Leticia Taylor

sábado, 3 de noviembre de 2012

Temporal - Fernando Andrés Puga

Hoy se oye tu suspiro
y resuena tan alto
que es desolado manto

el aire de tu espanto

Hoy sí que te has reído
y te has reído tanto
que es cascada de llanto
tu risa en el asfalto

Y te irás por ahí
a burlar otros cielos
A cortar de raíz

la gracia de otros vuelos
y dejarlos al fin
Deshechos en el suelo

¡Viste, que linda tardecita! — Cristian Cano

Domino el universo de mis próximos cinco minutos en la tardecita, entre los ásperos malvones. Sórdidos y rojamente irrefutables acentúan tu recuerdo, en el siempre nuevo alegro de abrir la puerta. Ahí, bajo las austeras insinuaciones del laurel, vivo la otra vida.
La exclusiva existencia dedicada a saber desde dónde viene esa sedienta avispa. Quiebra la luna para orbitar en titánicos trozos al cerrar con llave, y me pongo a prueba. Domino mi diminuta galaxia. La hago girar para donde se me cantan las pelotas. Aunque siempre en tu derredor. Obligadamente en tu cíclico regreso. Ahora sé, que las plantas te extrañan y que la avispa es tu amiga.

Vías De Ausencia - Gladis Lopez Riquert


¿Cómo no recordar aquellos años,
cuando la aventura vivía en el sol
que estallaba en hierros de verano,
y en el frío de julio intentando
detener la fiesta del domingo?

Nuestra niñez caminaba entre los rieles,
sobre ellos hacíamos apuestas:
El primero que cae vuelve saltando,
y no puede tocar ningún durmiente.

Durante toda una semana era nuestra
la vía entera, los pedruscos, la distancia.
Los miércoles, el tren se detenía
en la vieja estación.
Saludábamos de lejos sus chirridos, su vapor,
sus vagones y misterios y noticias.
Y la ilusión: algún día ser pasajero.
Irse. Y volver.
Llegar y verte —niña y mujer, hombre y aún niño—
trepada mano en alto en los alambres.
Y decirte por fin lo que te quiero,
lo que siempre te quise.

Pero primero nos partió el destino
empecinado con su mira en arruinar
los amores niños.
Y vos te escapaste con tu miedo
—fue algún miércoles—,
y yo te despedí con mi entereza,
esa que desde el principio de las cosas
jamás sirvió de nada.

Y poco a poco fui yo sin tu presencia:
ya no caminábamos las vías
ni despertábamos durmientes,
y ya no había ilusión por tu regreso.
¡Ay, si vieras…!
Las trochas se han cubierto de funcionarios yuyos,
de sindical vergüenza.
¡Ay, la dirigencia!
¡Cómo puede un corazón latir sin trenes!
Ninguna apuesta al amor que los convoque
al plácido andén donde soñamos.

Y ahora que la vejez
corre aún más rápido que aquel ruidoso tren
de nuestra infancia,
me atrevo a veces a mirar el campo:
busco algún aviso, algún anuncio que me diga
qué ha sido de tu vida y de mi espera.
¡Y qué será de nuestro pobre pueblo
tan lleno de fantasmas!

martes, 23 de octubre de 2012

teoría de catástrofes – Héctor Ranea

el extraño tren siguió hacia el mar
la locomotora se fundió en un par de olas azules
salpicaron vidrios y valijas
quedaron flotando los ojos de los viajeros sorprendidos

Lluvia de ausencias - Oscar Barrionuevo

otra vez la lluvia y
detrás de ella
tu nombre en cada gota.
tus veinte años,
una ilusión intacta,
una esperanza
y un tejado que vio crecernos en la piel de las siestas
y ya viejo, se ha llenado otra vez de pájaros.
Llueve, amor,
llueve en esta tarde y
el agua golpea en la galería
mojando en el recuerdo de los rostros de entonces.
Hoy ya no veremos los árboles.
Llueve, amor,
y la patria ha vuelto a estar en paz.
Tu corazón lleno de sangre no ha sido en vano.
Llueve en las montañas,
en las calles solitarias
en las huelgas callejeras
y en la soledad de mis ojos
que se han quedado,
para siempre, sin los tuyos.

Del libro: Versos extranjeros
http://poesiasyrelatosdebarrionuevo.blogspot.com

Tiempo muerto - Nanim Rekacz

Dedicado a mi hermano Nani Maida


Me dice
que está matando el tiempo
y me pregunto:

¿será el suyo, desangrado de sueños
en ese suburbio sin salidas?

¿O el de su hembra maltratada,
cansada paridora de tiempitos futuros?

¿O será mi tiempo adolescente que he perdido
en esta madurez sin presupuesto?

Tal vez ese tiempo asesinado
sea anciano,
enfermo...
y le robe a cambio unas monedas...

Matando el tiempo, dice...
y dispara
y dispara
y dispara.

Sirenas policiales,
las manos en la espalda,
las esposas...

El suyo será ahora
un tiempo detenido...