martes, 31 de julio de 2012

Ceguera ― Cristian Cano

Como ramas, mis brazos buscan no olvidarte.

Burbujas en la piedra - Fernando Andrés Puga

Esa risa de infancias
Ese estrellado cielo
Esa boca a punto de morder la manzana.

Esa gota rotunda calmando la primigenia sed

La luz del día y la nocturna que brota de tu cuerpo.

Esos ojos anegados de tiempo
Ese ondulante océano
Esa caricia que sabe a bienvenida
Ese silencio cantando entre las hojas

La opacidad menguante y la creciente que descorre tus velos.

Afrodita kivok-C.J. Severiano

A Claudia Luna (México)

Tantas veces espuma

tic tac, tic tac, tic tac

y la mañana fría, gris y triste como una melodía fúnebre

acaricia mi barro sonámbulo
y de pronto la magia estalla en mil pedazos
mi perverso Motorola Q
pita como un demonio
y mis espejismos de Morfeo
se esfuman como el humo de un habano
en una canción cubana.

Agrieto los ojos lentamente
una vocecita en tonito colegial
me inquiere ¿no irás a trabajar?
y es entonces cuando me incorporo como un fantasma adormilado
y llego flotando a mi oasis de lluvia
abro las llaves del edén
y una catarata de agua más fría que el Polo Norte
a z o t a
mi piel de Adán,
mi légamo de Cristo maltrecho,
mi piel después de una fiesta del big bang
mi dermis de poema-objeto.

Mi barro mortal se diluye
cierro mis espejos del alma
y veo en el espejismo de Borges
una mujer bella como el cisne de Darío
mis dactilares recorren su entidad de sur a norte
y las manos de Afrodita kivok recorren mi cuerpo de norte a sur
es suave como el Platero de Jiménez
y mi sombra termina siendo una orgía de espuma
blanca como la nieve del Everest.

El sonido del agua es para mis oídos
la novena sinfonía de Beethoven o
un recital de Octavio Paz
en Casa de la Literatura

Florecer - Ana Caliyuri

Es transparente
el semblante
de la poesía.
En ese mar
del absoluto
discurre
mi alma.
No puedo
azucarar
las sombras
ni verter
en el aire
fuegos
de falacia
o polvo
de palabras
sobre versos
que devoran
mis sentidos.
Es el cuerpo
la facción
de mis límites
que perece
en el instante
en que florece
una poesía.

domingo, 29 de julio de 2012

Winter – Esteban Moscarda


Winter is coming.
Winter is here.
I want his heart of snow
In the palm of my hand.

Whitman goes to outer space – Odeen Rocha

Oh, Capitain Kirk!, my Capitain Kirk!
Spock has been waiting so long
for you to share a beer
and ask wish to Sheng Long!

Karma con queso – Esteban Moscarda & Odeen Rocha

El espíritu se dobla
el Dharma se hace de papel
se desprende la carne
y se condimenta la piel

El Yo se hace trizas
con luchas por doquier
se patean, se gritan
no queda pedazo de pan sin cuartel.

Karma con queso,
Prajna con seso.
Raga rasgada,
Ghanesa violada.

El sitar en mis neuronas,
La tabla en mis dedos,
Soy un alma sin queso,
Soy un alma nuevita.
Nuevita.

lunes, 23 de julio de 2012

Síntesis - Ana Caliyuri


Así
como la historia
recuerda
la última gota
que derramó el vaso.
Así
busco
el arcano verso
que colmó de luz
sintetizando
la historia
del misterio.

Cerebro mágico - Daniel Quintero

a Joaquín, mi viejo


William Shakespeare
cuyo padre, como el mío, era carnicero,
posiblemente haya recibido poesía
en esas mañanas de picardía y quejas
cuando las vecinas esperaban su turno
y entre carnes de estofado y trozos para guisar
el pequeño Guillermo construía sus letras.
El padre del niño William nunca supo
que marcaba su oficio,
así llegaban a él resoluciones literarias
por trozos de carne cortada por un cuchillo en prosa,
pulpas y huesos para un caldo desde donde
salían los vapores que después fueron sonetos.
Tal vez Julieta haya sido una joven vecina
próxima, inalcanzable sin esalera, hija de Otelo,
sobrina de Hamlet
y Romeo un rey Lear desvelado
por darle un sentido moderno a los mitos griegos.

Mi infancia fue algo más cómoda,
por esos tiempos, y entre otras cosas,
los mitos estaban resueltos y ya existía el psicoanálisis,
las vecinas eran más factibles,
y ya había luz eléctrica y pilas
que en un juego del Cerebro Mágico
encendía una lámpara cuando se preguntaba...
"el padre de qué gran dramaturgo inglés era carnicero?"

Así llegaron a mí entre churrascos
y carne de poesía picada
versos coloridos de sangre, cuentos, quejas y murmullos
en la melancolía y al amparo
de una diminuta luz de este juego
que acierta, da conmigo, responde William Shakespeare
y sin saberlo, como su padre/como el mío
marcan mi oficio.  

Mis anteojos están sucios - Odeen Rocha


Mis anteojos están sucios
Veo manchas
Veo formaciones de grasa
Veo mundos de burbuja
Surcados por canales de huellas digitales
Veo colores donde hay gris
Opaco. Diferente
Mis anteojos están sucios
Como siempre, me dices
Los tomas para pasarlos por agua
Nuevamente veo
La Tierra vuelve a ser tierra
Yo vuelvo a ser yo
Ya regresaré
A ensuciarlos
Para poder
Ir y contarte
Y oírte decir “te lo dije”
Y volver a empezar.

Laissez Faire - Gabriel Hoyos Izurieta

Casi me fui de boca
Por poco mordí el anzuelo
De no haber sido por aquél
que me ganó de mano
Este pez no estaría ahora escribiendo.


Con autorización del autor: Polimental

domingo, 15 de julio de 2012

Sombra de la noche – Ana Caliyuri

No hay nada
más lastimero
que la sombra
de la palabra
en boca
de la ausencia.
Asomaba
la noche…
lluviosa
incompleta
enjugada
en el llanto
de una fuente vieja.
En el fondo
del alma
las estrellas
tiemblan
y se anega
la luz
que duerme
en mi voz
aún estrecha.
Luego,
todo es niebla
en la memoria
que vaga
de sombra en sombra
en la noche negra.

¿Adónde estas hermano? - Guillermo Vidal


Sangra por la herida abierta,
es en lo único en lo que cree todavía.
Cuenta las horas
y no ve otro horizonte que la oscuridad
y el desierto.
Ya no es suficiente el aire para respirar
y si el cielo quiere recibirlo tendrá que aceptarlo
así, desnudo,
con el nombre marcado en la frente.
Pero primero bajará a los infiernos
entre los perdidos,
a buscarlo,
a dormir con él a la intemperie
con los pies mirando al frío
y bebiendo del barro.

lunes, 9 de julio de 2012

Tarde con sabor a jazmín y amaranto - Mayra Garcimuño

Fue el sabor de aquel té, o al menos la danza de su flor de amaranto, lo que me cautivó. ¡Y no habrá en el mundo, otro aroma semejante al suyo!


La autora: Mayra Garcimuño

en el tumulto que entra - Héctor Ranea


en el tumulto que entra
hay quienes murieron antes que yo
algunos que aún viven olvidados
de quién son por tantos años pasados

jóvenes hay que no se recuerdan
porque tienen el nombre cambiado
la sombra de un infierno que conocieron
antes de nacer o apenas nacidos

todos
sin saberlo
están dentro de mí
dándome su vida para que viva

tosiendo
respirando
abriendo los brazos
para tener otro día de vida
mientras me dan su sangre




Autor: Héctor Ranea

Cinque terre – Ana Caliyuri



Cinco tierras.
Cinco ángulos.
La quinta esencia.
El numen pentágono.
Hay una deidad
en el atardecer
que cae a tierra
cuasi rosácea.
Imagino
la mar
de antiguo gracejo
susurrándome
y luego
desde la torre
viéndolo
en degradé
alejarse.
Cinco tierras
y una ilusión
hilvanada,
la hora cierta
una eterna herencia
jamás pisada.



Autora: Ana Calyuri

Si vibrara, si girase alrededor… - Carlos Barbarito


A Iola Benton
 Si vibrara, si girase alrededor
de un eje más o menos cierto,
si el viento le trajese un paño suave, o áspero,
no importa cuál,
desde donde ahora reposa
a la espera de ser tormenta;
si moviese su antena
en dirección, no del todo precisa,
al sólido astro, al verbo solar y concentrado;
si no le doliera, al menos por un momento,
el golpe de la maza en la espalda,
si viviese aunque fuese un milímetro
más allá de la regla, de la plomada,
de la orden del padre,
de la resignación de la madre.
Si contuviera, si no el fruto,
al menos el deseo de ser fruto,
del mercurio una porción escasa
de su influjo sobre el abrazo,
la siempre imperfecta unión de los amantes.



(de "Paracelso y otros poemas", inédito)

domingo, 1 de julio de 2012

Haikus (del libro Ashpa Sumaj) – Antonio J. Cruz




I

Sur de Santiago,
mortaja de salitre
para los sueños.


III

Ruido de cascos.
Hacia el misterio trotan
las soledades.


VI

Musgo y diamantes,
hechizo que cautiva.
Una mirada.


XVI

Blancas organzas.
La sal viste a la tierra,
también a mi alma.


XXI

Es plenilunio.
Se mira en los esteros
la luna insomne.


XXXIII

Irrespetuosos
los vientos del otoño
y mis nostalgias.


L

Cielo esmaltado
de sangre y de misterio.
Cae la tarde.


LXXVIII

Inconmovibles
las voces del silencio
pueblan la tarde.


LXXXIII

Tarde de grises;
los árboles, la lluvia
y la nostalgia.


Acerca del autor: Antonio J. Cruz

Luna creciente – Antonio J. Cruz



Esta noche,

la luna creciente

es solamente

una humilde esperanza

de futuro.

La soledad

es el único paisaje

que no me rechaza.


Acerca del autor: Antonio J. Cruz

Carta para Verushka – Antonio J. Cruz


Los años han pasado muy de prisa

pero aún recuerdo el día que llegaste.

Eran tiempos difíciles

pero no estos días iracundos,

irremediable signo de los hombres.



Nuestra vida ya no es sencilla como antes.

Hay escasez de abrazos y de libros,

de tiempo y de palabras,

el pan y la sal de la amistad ya son recuerdo

y el progreso

es una ideología sin espíritu.



Por estos días, los miedos todos

se han hecho dueños del alma

de los hombres

y siento bronca por no haberte ofrecido

la belleza inocente de las cosas sencillas.



Haz un pacto conmigo:

No pierdas el asombro,

no dejes que lejanos naufragios

te derroten;

recuerda, la esperanza

es un bien inagotable.

Todavía puedes

encontrar los motivos

para olvidar tus noches más sombrías

porque ha llegado el día

de hacer resucitar el alma.



Acerca del autor: Antonio J. Cruz

Poema – Antonio J. Cruz


A través de la palabra,
desnudo el alma,
me confieso,
me perdono,
resucito.

Mi única verdad es el verbo;
mi mayor logro, apagar el silencio.

Aunque a veces no veamos
los milagros siguen existiendo

¿Qué sería de nosotros
si el abismo de la noche
es tan solo oscuridad
y silencio persistente?


De "Poemas Insensatos" (Inédito)

 Acerca del autor:  Antonio J. Cruz